sábado, 24 de abril de 2010

Salud Sexual Reproductiva Parte I

Antecedentes de la Salud Sexual y reproductiva


La política externa norteamericana y consecuentemente la de Europa y Japón al ser aliados política y económicamente, estuvo y está marcada, por el Memorándum de Estudio para la Seguridad Nacional nº 200 (NSSM 200) - Implicaciones del crecimiento de la Población Mundial para la seguridad de los Estados Unidos de Norteamérica y sus intereses ultramarinos, más conocido como Informe Kissinger), firmado el 24.4.74 por su entonces Secretario de Estado, Dr. Henry Kissinger. Allí se fijaron las bases del pretendido “Nuevo Orden Mundial”. Ese documento fue puesto en ejecución el 26.11.75, por el presidente Gerald Ford, mediante el Memorándum de Resolución de Seguridad Nacional (NSDM 314), y desde entonces, ha sido la fuente de inspiración de toda la política exterior de EE.UU., cualquiera sea el partido político al que perteneciera su gobierno federal, así como de los demás integrantes del Grupo de los 8 con unas pocas variantes.

El NSSM 200 planteaba la urgente “necesidad” geopolítica norteamericana, de utilizar la financiación para el desarrollo de las naciones más pobres, afirmando que“ sería mucho más efectivo y económico, usar esos aportes para fines de control poblacional que elevar la producción y la calidad de vida a través de inversiones directas en riego, empleos, proyectos de energía e industrias” , planteando para ello como “objetivo mundial: modificar drásticamente los niveles de fertilidad para el año 2000” . Con la siguiente prescripción: “La asistencia para el desarrollo... debe concentrarse en países que... den el uso más efectivo a nuestra asistencia... el Presidente en turno debe medir la determinación y el progreso de los países... empleando criterios, que incluyan lo siguiente: ... control total del crecimiento de la población”.


Después del intento fracasado de imponer un férreo control demográfico a los países del Tercer Mundo en la I Conferencia Mundial de Población de Bucarest (1974), y sólo éxitos escasos y parciales en la II Conferencia Mundial de Población de México (1984) organizadas por las Naciones Unidas, el gobierno de los Estados Unidos – siguiendo las directivas del NSSM-200 adoptó (entre otras) - , las siguientes directivas de gobierno:


1.- Es necesario poner el mayor énfasis en "motivar a los dirigentes de los países en vías de desarrollo para que acepten las actividades de planificación familiar". 2. -Para evitar la acusación de imperialismo, se decide disimular las políticas antinatalistas insistiendo en: "a) el derecho individual a determinar libre y responsablemente el espaciamiento de los hijos, y b) el derecho al desarrollo de los países pobres". 3.- Comenzar una tarea de reingeniería social provocando cambios culturales y "cambiando las creencias" (se refiere a creencias religiosas), para facilitar la hegemonía de los países centrales, especialmente los Estados Unidos, en el mundo.


Estas directivas se reflejaron claramente en el concepto y acciones sobre la llamada Salud Sexual y Reproductiva lo cual se divulgó masivamente a raíz de los documentos de las llamadas "grandes Conferencias de los 90", organizadas por la ONU: Río de Janeiro, Carta de La tierra, en 1992; Viena, sobre Derechos Humanos, en 1993; El Cairo, sobre Población y Desarrollo en 1994; Copenhague, sobre desarrollo Social y Beijing sobre la Mujer, en 1995; Estambul sobre habitat humano, y Roma sobre seguridad alimentaria mundial, en 1996. y las reuniones de seguimiento correspondientes, como El Cairo+5 en 1999, El Cairo+10 en 2004, El Cairo+15 en 2009, Beijing+5 en 2,000, Beijing+10 en 2005, y próximamente Beijing+15 y el día Internacional de la “Madre Tierra”. Los Estados Unidos y la ONU insistieron, a fin de que no emergieran, Los países subdesarrollados acusándolos de querer imponer el control natal total en dichos países, dispusieron la siguiente estrategia:


a) Instigar a los líderes de dichas naciones a promover la “Salud sexual y Reproductiva”. b) Involucrar en ello a las Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC´s), creando filiales de las que se dedican al control natal, La perspectiva de Género, A promover el Aborto, La homosexualidad, a los transgénero, etc. en los países desarrollados (IPPF, Population Council, IPAS y otras). c) Condicionar toda la ayuda económica exterior a metas demográficas, por instituciones como el BID, y otros. d) Dar una suerte de legitimación mundial a estas políticas, utilizando para ello el sistema de las Naciones Unidas.

En cuanto a la “reingeniería ética”, La Carta de la Tierra, para Mikhail Gorbachov, otro de sus inspiradores, es "el manifiesto de una nueva ética para el nuevo mundo", un verdadero 'Decálogo de la Nueva Era', base para un código de conducta universal que deberá regir al mundo. "Estos nuevos conceptos -dijo el ex premier soviético y antiguo jefe de la KGB-, se deberán aplicar a todo el sistema de ideas, a la moral y a la ética, y constituirán un nuevo modo de vida. El mecanismo que usaremos, será el reemplazo de los Diez Mandamientos, por los principios contenidos en esta Carta o Constitución de la Tierra".

¿Y en qué consiste este nuevo proyecto ético? En primer lugar, pone en duda la existencia misma de Dios, y por supuesto, la trascendencia de lo creado. Como consecuencia niega la existencia de la Verdad absoluta –llevando al relativismo-, un proceso sin fin para la búsqueda de consenso, aun sobre aquellas cuestiones en las que el consenso es un abuso. Y como no podía ser de otra forma, detrás está la masonería, los Illuminati, especialmente en los continentes americanos y europeo. Continuaremos tratando este tema.…

jueves, 15 de abril de 2010


En este Vídeo, vemos objetivamente las terribles consecuencias de la Legalización del aborto para los bebés y para las mujeres que lo sufren.

martes, 13 de abril de 2010

MATRIMONIO Y FAMILIA: FUNDAMENTO DE TODA SOCIEDAD.

La mayor parte de los seres humanos tendemos a fijarnos solamente en lo exterior de las de las personas y de las situaciones, a ver los indicios pero no la razón de los problemas. Y muchas veces las apariencias, los exteriores, engañan. El gran problema está en el interior de la morada y en el aposento escondido del corazón humano. Debido a este enfoque, la sociedad en que vivimos quiere arreglar y curar la enfermedad con remedios caseros en lugar de hacer lo debido. Remedios caseros es querer solucionar los delitos en las calles construyendo más cárceles; Remedios caseros es querer acabar con el SIDA repartiendo condones, en lugar de formar en los valores de la sexualidad a las mujeres y a los hombres, y Remedios caseros son las clases de "información" sexual en las escuelas. "Detrás de cada adicto al sexo, al alcohol o a otras drogas existe un conflicto, que requiere algo más para erradicarlo."
Actualmente gran parte de los embrollos, así como la mayoría de los logros presentes y futuros, pasan por El Matrimonio y la familia. Y si los matrimonios y las familias andan mal, nuestra sociedad irá cuesta abajo hasta la destrucción total.
Hoy podríamos estar asistiendo a una destrucción de la familia, como consecuencia de la inestabilidad de la institución matrimonial. La triste realidad es que cada vez hay más matrimonios de todas las edades que acaban separándose, esto sin contar con el desconcierto reinante en muchos de nuestros países cuando oímos que gobiernos y OSC’s equiparan El Matrimonio entre un hombre y una mujer realizado en El Sacramento y El registro civil con otro tipo de uniones, que nada tienen que ver. Se comienza a hablar ya con toda normalidad de parejas de hecho, matrimonios entre homosexuales, matrimonios compartidos, matrimonios a plazos, parejas a prueba, hay tanto lío que la línea entre lo anormal y lo normal comienza a ser borrosa para muchos ciudadanos mal formados y mal informados. La situación es preocupante.
Soy consciente de que nos movemos en un terreno bastante resbaladizo, que genera polémica en la sociedad, sin embargo debemos estar consientes de nuestra problemática y de ninguna manera ser reduccionistas. El Matrimonio Sacramento está fundado en un contrato natural, elevado por Cristo al rango de Sacramento, que solamente puede darse entre bautizados. Se trata pues de un Sacramento, con todas las connotaciones sobrenaturales que elevan el contrato hasta constituirle en signo eficaz de la gracia, instituido por Jesucristo y regulado por la Iglesia, que ha de ser acogido por quienes quieran ser fieles a la misma.
Por otra parte tenemos el Matrimonio Civil para los bautizados o no, fundado en un soporte natural, llamado contrato matrimonial, por el que un hombre y una mujer, voluntaria, responsable y libremente asumen los derechos y deberes exigibles por la naturaleza del estado conyugal y por los fines que le son propios. Quiere esto decir que el hombre y la mujer son libres para contraer o no matrimonio , pero si lo hacen ha de ser según las exigencias de la propia naturaleza de tal unión conyugal, así pues el contrato matrimonial nacido por libre consentimiento de los contrayentes, no podrá quedar anulado por otro contrato posterior pactado por los mismos contrayentes, ya que una de estas exigencias del contrato matrimonial está en la indisolubilidad, lo mismo que la unidad es otra de las exigencias naturales.
Es así como al Matrimonio Civil hay que verle como un vínculo indisoluble que no está a merced de la voluntad de los contrayentes deshacerle cuando les parezca bien. Solo de este proceder puede quedar garantizada la institución matrimonial y por ende la familia y la sociedad, toda vez que el amor libre y el divorcio institucionalizados, y lo que es peor la unión legal de homosexuales o lesbianas, como lo estamos viendo, acaban teniendo unas consecuencias desastrosas. Cualquiera se puede imaginar el caos social, si no existiera un contrato matrimonial con estas exigencias. A nadie se le ocurriría poner como ejemplo a seguir un modelo social, integrado por parejas divorciadas, como no lo es tampoco una sociedad sustentada en la poligamia o en uniones de homosexuales y lesbianas.
Naturalmente que a nivel puramente físico, para ser madre no hace falta casarse. Ahí están infinidad de madres solteras. Naturalmente que para ser padre tampoco hace falta casarse. Ahí están un sin número de padres biológicos, que no apoyan a la que embarazaron, mucho menos quieren el matrimonio. Para irse a vivir juntos un hombre y una mujer, no hace falta contrato alguno. Ahí están las parejas de hecho sin ningún tipo de compromiso, en situación de provisionalidad permanente para durar lo que duren, unos más y otros menos, hasta que se cansen.
Todo eso y mucho más han socavado los cimientos de la familia. La familia está herida de muerte porque en ella no importan los valores espirituales, se cae en la trampa de los valores del consumo, del dinero, del placer por el placer. El resultado y raíz de los problemas es el vacío interior, la búsqueda en el exterior de las soluciones que están en el interior del corazón.
Por eso la familia de hoy, con excepciones, da cosas únicamente, demasiadas, pero no da tiempo ni amor. No tiene tiempo para comunicarse, pero sí tiene mucho tiempo para trabajar, para conseguir dinero, poder, muchas veces demasiado, y para ver televisión. No hay tiempo para hablar los esposos entre sí o con los hijos y mucho menos para hablar con Dios. Las consecuencias están a la vista. Cuando el ser humano provoca el “Eclipse de Dios”no satisface sus necesidades básicas --una de ellas el amar y ser amado-- se frustra y la manifestación más primitiva de la frustración es la violencia o el escape mediante el sexo, alcohol y las drogas.
¿Es esto lo que necesita la sociedad? Parece que no. Lo que la sociedad necesita son familias consolidadas y responsables con unos derechos y deberes que dimanan de la unión indisoluble de un hombre y una mujer para toda la vida, haciendo frente a todos los contratiempos que se vayan presentando y sabiendo estar a las duras y a las maduras, porque así es la vida. En el fondo todos deseamos una sociedad bien consolidada, sostenida por una familia estable con garantías de futuro y esto lo hace posible el matrimonio uno e indisoluble.

sábado, 10 de abril de 2010

domingo, 4 de abril de 2010

La esclavitud del Embrión (parte II)


El aborto y la manipulación de embriones como una “opción” que se atribuye la propia madre, es sin duda una solución banal y errática propia de sociedades mediocres que se aproximan más a la crueldad que al progreso; y ser el verdugo de tu propio hijo es llevar al límite esa crueldad. “Nacidos para morir” es la corta historia de aquellos embriones y fetos que coquetean con la vida en los primeros instantes de la misma y que, en el mismo vientre de su madre, la perderán, porque en unos días se convertirá, sin ellos saberlo, en su propio patíbulo.
Luchar contra todo tipo de esclavitud es digno y honroso hacerlo y ello debiera ser una constante en nuestro día a día, por cuanto pretender la denuncia mundial de una práctica que atenta contra la vida y la dignidad humana, además de una clara violación del derecho internacional humanitario, es justo para quien la padece.
El valor de la libertad aparece a finales del siglo XX como un valor supremo, casi absoluto. En buena parte el siglo pasado ha sido calificado como el siglo de las libertades, porque tantos pueblos han recuperado su independencia, su derecho a organizarse autónoma y libremente. Siendo esto una realidad, no pueden considerarse verdaderamente libres los que ejercitan abusivamente su libertad, arrogándose el derecho a acabar con la libertad de los más desvalidos y necesitados de protección. Este “colonialismo” es más grave e injusto aún que el cultural, económico o político que hemos abolido en este siglo, y por tanto es más necesario terminar con él.
Para muchos países, la superación de sistemas de gobierno más o menos totalitarios y la instauración de la democracia ha supuesto un gran adelanto. Pero no podemos olvidar que la democracia es un ordenamiento y como tal un “instrumento” al servicio de los derechos y la igualdad de todos los ciudadanos, no un “fin” en sí misma, por lo que si aún con el consentimiento de una mayoría parlamentaria se aprueban o se permiten leyes injustas -y no puede haber mayor injusticia que aprobar la muerte de seres inocentes-, la democracia se desvirtúa, se desnaturaliza.
Su valor real depende de los valores que encarne o promueva Y entre esos valores fundamentales el primero es el derecho a la vida. “La democracia no puede mitificarse convirtiéndola en un sustituto de la moralidad o en una panacea de la inmoralidad” (Juan Pablo II, Enc. Evangelium Vitae, n. 70-71).
NO hay peor ESCLAVITUD que la del nonato “machacado hasta encontrar la muerte” por decisión de su propia madre, tomada sin sentido y/o presionada por la sociedad en lugar de ser apoyada. Recordemos: Hablamos de vidas humanas, no de objetos ceñidos a los intereses particulares de cada uno de nosotros.

viernes, 2 de abril de 2010

La esclavitud del Embrión (parte I)

Define el Diccionario de la Real Academia española de la Lengua la “Esclavitud” como: situación en la que se haya una persona que carece de libertad por estar bajo el dominio de otra.
Sobre la esclavitud se ha dicho y escrito mucho. La literatura mundial está plagada de referencias al respecto: “Vos tenéis entre vosotros muchos esclavos comprados que, como vuestros asnos, perros y mulas, usáis para trabajos abyectos y serviles, porque vosotros los comprasteis” (Shylock, El Mercader de Venecia). Pero la esclavitud no es sólo someter al hombre a trabajos forzados y/o privativos de libertad, sino a toda acción que denigre su naturaleza.
Hoy, la esclavitud parecía superada, pero… ¿no es esclavitud el uso y abuso que sobre el embrión humano se hace?, ¿no es esclavitud la vida de los embriones congelados?, ¿no es esclavitud el aborto?, ¿no es esclavo el embrión que es destinado a la investigación y eliminado, únicamente, por motivos eugenésicos? ¿No hay peor esclavitud que la del embrión-feto humano?
Esos embriones están donde están porque alguien los creó y los sometió a crioconservación. Si coincidimos en que la existencia de estos embriones es un auténtico problema ético (yo diría que, más bien, es un drama humano), lo más razonable y honrado sería dejar de generar este grave conflicto: dejar de producir embriones humanos para esclavizarlos y seguir abusando de ellos de la manera más arbitraria e injusta. El tomar esta razonable e imprescindible medida nos garantiza que no vamos a continuar colocando en la misma situación de jaque a más embriones de los que ya tenemos, pero no nos permite resolver el problema de los embriones que ya están congelados y seguirán como esclavos hasta que los destruyan por “inviables” y todo para que los consorcios que practican la
Fertilización In Vitro se sigan enriqueciendo tan fría e irresponsablemente.
Esperemos que aquellos que practican o defienden el aborto y/o las manipulaciones embrionarias, reflexionen al respecto del significado de tal práctica, o…, quizá este caso no cuenta en los protocolos; a pesar de que el trato que se dispensa con esta práctica a los embriones y fetos humanos (persona que carece de libertad por estar bajo el dominio de otra) no es mejor que el que se les prestó a los esclavos en la antigüedad, o en el siglo XVIII en Estados Unidos de Norteamérica, asímismo aunque en menor grado en Latinoamérica......