viernes, 25 de enero de 2013

NUEVO ESCENARIO, NUEVAS JUGADAS


por Luis Antonio Martínez Guzmán


Las piezas se han movido en el tablero de la lucha por la vida y la familia en México. Un ejército de 100 no podría ganarle frontalmente, en campo abierto, a un ejército de 100, 000. Como dice Sun Tzu, lo mejor para dicho ejército sería esperar, al acecho, una equivocación del enemigo y catalizarla a su favor. Este escenario es precisamente el que se avecina.

Hay nuevas piezas en el tablero:

- Rosario Robles, representante de la más radical izquierda mexicana. Propuso la “Ley Robles”, para lograr el aborto en el DF. Desde su nuevo puesto, como titular de SEDESOL, representará organizaciones civiles abortistas y feministas radicales, contando para ello con un presupuesto de casi 90 mil millones de pesos.

Merecedes Juan López Secretaria de salud
- Mercedes Juan-López, miembro de FUNSALUD, organización que promueve supuestos derechos sexuales y reproductivos, incluído el aborto. Muy cercana a Patricia Uribe, feminista proabortista. Numerosas feministas radicales, consideran su llegada a Salud favorable a ellas. Desde ahí, las políticas micro y macro abortivas irán disfrazadas por normas médicas internas (NOM’s).

Por otro lado, se van tras 17 años de servicio, dos sólidas torres de la vida y la familia en el tablero de la Suprema Corte: Salvador Aguirre Anguiano y Guillermo Ortiz Mayagoitia. En su lugar, quedan Abelardo Pérez y Alfredo Gutiérrez. El primero, si bien se define “defensor de la vida”, el pasado 21 de noviembre, aceptó la legalización del aborto como un posible medio político. Promoverá la División de Poderes (es cercano al suegro de Felipe Calderón), pero su postura ante el aborto no será tan clara como la de sus predecesores. Por su parte, Alfredo Gutiérrez, es muy cercano a una institución anti-natalista: el Banco Interamericano de Desarrollo. Aún cuando ambos fueran neutros, lo indudable es que el equilibrio ha sido roto, al sustituir dos fuertes piezas por dos grises figuras neutrales en el tablero de la vida.

Con estas cuatro nuevas piezas en el tablero, nuestro papel deberá ser, pues, de observación, planeación, estrategia. No es momento para desanimarse ni para huir del escenario público y dar espacio al enemigo; no es tampoco momento para culpar o carroñar lo que quede. Es momento de generar estrategia, de planear esos errores “ideales” del enemigo y tronar su muralla, aparentemente impenetrable, desde el único punto débil que tenga. Es momento de saber ser débil, para poder triunfar.

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