martes, 13 de abril de 2010

MATRIMONIO Y FAMILIA: FUNDAMENTO DE TODA SOCIEDAD.

La mayor parte de los seres humanos tendemos a fijarnos solamente en lo exterior de las de las personas y de las situaciones, a ver los indicios pero no la razón de los problemas. Y muchas veces las apariencias, los exteriores, engañan. El gran problema está en el interior de la morada y en el aposento escondido del corazón humano. Debido a este enfoque, la sociedad en que vivimos quiere arreglar y curar la enfermedad con remedios caseros en lugar de hacer lo debido. Remedios caseros es querer solucionar los delitos en las calles construyendo más cárceles; Remedios caseros es querer acabar con el SIDA repartiendo condones, en lugar de formar en los valores de la sexualidad a las mujeres y a los hombres, y Remedios caseros son las clases de "información" sexual en las escuelas. "Detrás de cada adicto al sexo, al alcohol o a otras drogas existe un conflicto, que requiere algo más para erradicarlo."
Actualmente gran parte de los embrollos, así como la mayoría de los logros presentes y futuros, pasan por El Matrimonio y la familia. Y si los matrimonios y las familias andan mal, nuestra sociedad irá cuesta abajo hasta la destrucción total.
Hoy podríamos estar asistiendo a una destrucción de la familia, como consecuencia de la inestabilidad de la institución matrimonial. La triste realidad es que cada vez hay más matrimonios de todas las edades que acaban separándose, esto sin contar con el desconcierto reinante en muchos de nuestros países cuando oímos que gobiernos y OSC’s equiparan El Matrimonio entre un hombre y una mujer realizado en El Sacramento y El registro civil con otro tipo de uniones, que nada tienen que ver. Se comienza a hablar ya con toda normalidad de parejas de hecho, matrimonios entre homosexuales, matrimonios compartidos, matrimonios a plazos, parejas a prueba, hay tanto lío que la línea entre lo anormal y lo normal comienza a ser borrosa para muchos ciudadanos mal formados y mal informados. La situación es preocupante.
Soy consciente de que nos movemos en un terreno bastante resbaladizo, que genera polémica en la sociedad, sin embargo debemos estar consientes de nuestra problemática y de ninguna manera ser reduccionistas. El Matrimonio Sacramento está fundado en un contrato natural, elevado por Cristo al rango de Sacramento, que solamente puede darse entre bautizados. Se trata pues de un Sacramento, con todas las connotaciones sobrenaturales que elevan el contrato hasta constituirle en signo eficaz de la gracia, instituido por Jesucristo y regulado por la Iglesia, que ha de ser acogido por quienes quieran ser fieles a la misma.
Por otra parte tenemos el Matrimonio Civil para los bautizados o no, fundado en un soporte natural, llamado contrato matrimonial, por el que un hombre y una mujer, voluntaria, responsable y libremente asumen los derechos y deberes exigibles por la naturaleza del estado conyugal y por los fines que le son propios. Quiere esto decir que el hombre y la mujer son libres para contraer o no matrimonio , pero si lo hacen ha de ser según las exigencias de la propia naturaleza de tal unión conyugal, así pues el contrato matrimonial nacido por libre consentimiento de los contrayentes, no podrá quedar anulado por otro contrato posterior pactado por los mismos contrayentes, ya que una de estas exigencias del contrato matrimonial está en la indisolubilidad, lo mismo que la unidad es otra de las exigencias naturales.
Es así como al Matrimonio Civil hay que verle como un vínculo indisoluble que no está a merced de la voluntad de los contrayentes deshacerle cuando les parezca bien. Solo de este proceder puede quedar garantizada la institución matrimonial y por ende la familia y la sociedad, toda vez que el amor libre y el divorcio institucionalizados, y lo que es peor la unión legal de homosexuales o lesbianas, como lo estamos viendo, acaban teniendo unas consecuencias desastrosas. Cualquiera se puede imaginar el caos social, si no existiera un contrato matrimonial con estas exigencias. A nadie se le ocurriría poner como ejemplo a seguir un modelo social, integrado por parejas divorciadas, como no lo es tampoco una sociedad sustentada en la poligamia o en uniones de homosexuales y lesbianas.
Naturalmente que a nivel puramente físico, para ser madre no hace falta casarse. Ahí están infinidad de madres solteras. Naturalmente que para ser padre tampoco hace falta casarse. Ahí están un sin número de padres biológicos, que no apoyan a la que embarazaron, mucho menos quieren el matrimonio. Para irse a vivir juntos un hombre y una mujer, no hace falta contrato alguno. Ahí están las parejas de hecho sin ningún tipo de compromiso, en situación de provisionalidad permanente para durar lo que duren, unos más y otros menos, hasta que se cansen.
Todo eso y mucho más han socavado los cimientos de la familia. La familia está herida de muerte porque en ella no importan los valores espirituales, se cae en la trampa de los valores del consumo, del dinero, del placer por el placer. El resultado y raíz de los problemas es el vacío interior, la búsqueda en el exterior de las soluciones que están en el interior del corazón.
Por eso la familia de hoy, con excepciones, da cosas únicamente, demasiadas, pero no da tiempo ni amor. No tiene tiempo para comunicarse, pero sí tiene mucho tiempo para trabajar, para conseguir dinero, poder, muchas veces demasiado, y para ver televisión. No hay tiempo para hablar los esposos entre sí o con los hijos y mucho menos para hablar con Dios. Las consecuencias están a la vista. Cuando el ser humano provoca el “Eclipse de Dios”no satisface sus necesidades básicas --una de ellas el amar y ser amado-- se frustra y la manifestación más primitiva de la frustración es la violencia o el escape mediante el sexo, alcohol y las drogas.
¿Es esto lo que necesita la sociedad? Parece que no. Lo que la sociedad necesita son familias consolidadas y responsables con unos derechos y deberes que dimanan de la unión indisoluble de un hombre y una mujer para toda la vida, haciendo frente a todos los contratiempos que se vayan presentando y sabiendo estar a las duras y a las maduras, porque así es la vida. En el fondo todos deseamos una sociedad bien consolidada, sostenida por una familia estable con garantías de futuro y esto lo hace posible el matrimonio uno e indisoluble.

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