miércoles, 23 de junio de 2010

Católicas por el derecho a decidir


CAMPAÑA DE MENTIRAS- 2

- Continúa del artículo anterior

La segunda distinción es entre un acto condenable por ser grave en sí mismo -como lo es todo aborto directo- y, además de ello, objeto de excomunión. Entre las condiciones que tienen que estar presentes para que se dé la excomunión, están no solamente el pleno conocimiento y la plena intención (como se acaba de explicar en cuanto al pecado mortal), sino también que la persona sepa que dicho acto, por ser sumamente grave, es objeto de ex comunión. Pero, de nuevo, el acto en sí mismo sigue siendo grave y por tanto condenable, y eso es lo que, de nuevo, siempre ha enseñado, enseña y enseñará la Iglesia Católica.

Por lo tanto, cuando la CDD por medio de su campaña de mentiras, dice estas cosas sin realizar las distinciones pertinentes, tenemos que preguntarnos si aquí hay una ignorancia fundamental por parte de unas personas que se presentan como verdaderos ‘lobos con piel de oveja’ o, peor, aún, realizando alevosamente un total engaño para promover el crimen abominable del aborto, como le llama el Concilio Vaticano II. No sabemos cuál de los dos sea el caso.

Pero lo que sí podemos afirmar es que en ambos casos hay una falla fundamental en el mentiroso “catolicismo” de esta campaña de engaños, estas personas que se llaman ensimismas “católicas”. Tal parece que no han leído ninguno de los documentos de la Iglesia que tienen que ver ni con la moral católica en general ni con el aborto en particular. En ese caso, ¿cómo pueden con sus artimañas, aconsejar cosas que van en contra de la doctrina de la Iglesia?

Este último punto nos lleva precisamente al último asunto que queremos abordar aquí. En su disparatada declaración para lanzar la campaña abortista de la CDD, María Consuelo Mejía, líder de esta malévola organización en México, dijo, entre otras cosas, que existe una distancia cada vez mayor entre lo que dicen la “jerarquía conservadora” de la Iglesia Católica y la “feligresía” sobre el aborto, según una encuesta nacional realizada recientemente, que por supuesto está totalmente amañada.

En primer lugar, la Iglesia Católica no enseña la verdad moral basada en encuestas, sino en la Palabra de Dios, que es Jesucristo, y de cuya Palabra es fiel depositaria, transmisora e intérprete. En segundo lugar, la “jerarquía conservadora”, a la cual se refiere manipuladoramente la Sra. Mejía, consiste en los señores Obispos, quienes son los Sucesores de los Apóstoles de Jesús. Los obispos en comunión con el Papa, sucesor de San Pedro, constituyen el Magisterio de la Iglesia Católica, que es el único que tiene la interpretación auténtica de la Palabra de Dios, haya sido ésta transmitida por la Biblia o por la Sagrada Tradición. La falta de respeto de la Sra. Mejía hacia el Magisterio de la Iglesia Católica es tan inaceptable como la tergiversación que hace de sus enseñanzas, las cuales todo fiel católico tiene la grave responsabilidad de seguir.

Hay muchos más disparates en el discurso de la Sra. Mejía, que no terminaríamos de abordar. Sin embargo si le recordaríamos a éste grupúsculo, que la libertad para decidir con responsabilidad que hacer con su cuerpo, termina el momento previo al embarazo, después albergará un bebé que ya no es parte de su cuerpo y esto nos lo confirman varias ciencias alrededor de la genética. Es más fácil decir falsedades y medias verdades que confunden, utilizando para ello una sarta de frases demagógicas, que dedicarse a decir la verdad con todos sus necesarios matices.

NOTA: Agradecemos sinceramente los valiosísimos datos e investigaciones que nos aportaron Magaly Llaguno Directora Ejecutiva de VHI y Adolfo Castañeda Director de Programas Educativos de Vida Humana Internacional.


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